Pàgina d'inici > Economia, Jordi Franch Parella > El sistema bancario europeo

El sistema bancario europeo

1452266271_680414_1452268003_noticia_normal

Suiza, el próspero país centroeuropeo que disfruta del sistema financiero más estable del mundo y de una de las divisas más sólidas, decidirá en referéndum si quiere seguir teniendo una banca con sistema de reserva fraccionaria. 99 de cada 100 españoles desconoce qué significa esto (me refiero a la reserva fraccionaria). Actualmente, los bancos de la eurozona están obligados a mantener en caja sólo el 1% del dinero depositado por sus clientes. Cuando un trabajador ingresa la nómina de 1.000 euros en su cuenta corriente, el banco tiene la posibilidad legal de custodiar en caja sólo 10 euros, mientras que los restantes 990 los puede invertir a largo plazo, por ejemplo, concediendo una hipoteca. Estos 990 euros se ingresarán en otro banco que hará lo mismo. Dejará 10 euros en caja y los 980 restantes los volverá a prestar para financiar, por ejemplo, la compra de un coche. Este proceso significa que los bancos comerciales, en la práctica, tienen poderes para multiplicar el crédito y la oferta monetaria. Los 1.000 euros iniciales de la nómina, contrapartida monetaria de un esfuerzo productivo real, se habrán convertido, al final del proceso descrito, en 100.000 euros. De éstos, 99.000 es puro dinero virtual que no existe realmente. Solo 1.000 euros son reales.   Concretamente, cada euro que entra en el sistema bancario se puede llegar a multiplicar por cien. Este privilegio bancario tiene importantes consecuencias prácticas.

En primer lugar, sólo una pequeña fracción de nuestros depósitos bancarios son reintegrables a la vista. Si queremos retirar todo nuestro dinero, tenemos que avisar con suficiente antelación para que el banco pueda preverlo. Pensemos en el personaje entrañable de George Bailey, el protagonista de la película It’s a wonderful life (1946), cuando debe superar el pánico financiero de sus clientes, que quieren retirar los fondos que han sido invertidos a largo plazo en la construcción de viviendas sociales.

En segundo lugar, se permite expandir el crédito bancario desvinculándolo totalmente del ahorro. Los bancos tienen una gran capacidad para financiar inversiones erróneas, iniciar burbujas financieras y generar una deuda que no se podrá devolver con el escaso ahorro existente.

En tercer lugar, este privilegio genera especulación y mucha inestabilidad en el sistema financiero. Lo que votarán los suizos en los próximos 18 meses, conocido como la iniciativa Vollgeld, es acabar con este privilegio y obligar a los bancos a mantener un coeficiente de reserva del 100%. Esto acabaría con los pánicos bancarios y los corralitos, ya que los bancos custodiarían el 100% de nuestros saldos en cuentas corrientes, ofreciendo los habituales servicios de gestión de caja a cambio del pago de comisiones. La concesión de crédito no se anularía, pero sí se reduciría, ya que el banco podría continuar prestando sus fondos propios y la deuda adquirida a largo plazo. Está por ver cuál será el resultado del referéndum en Suiza.

Con respecto a la eurozona, y desde el 1 de enero, ya está en marcha el Mecanismo Único de Resolución Bancaria, esto es, el mecanismo para recapitalizar o liquidar una entidad financiera. A partir de ahora, los costes del rescate bancario no recaerán sobre los contribuyentes, sino, como debería haber sido desde el primer día, sobre los accionistas, los tenedores de bonos (junior y senior), las imposiciones superiores a 100.000 euros , los fondos de rescate nacional y, finalmente, los recursos de ámbito supranacional. Se excluyen, por tanto, los depósitos inferiores a 100.000 euros. También se constituye un fondo mancomunado de recursos europeos, provenientes del sector bancario en proporción a su dimensión y riesgo, que respondería de los rescates. Esta regulación, impulsada por Angela Merkel, es la correcta (el bail-in en lugar del bail-out) y nos hace avanzar en la buena dirección. Se debería haber implantado antes, es cierto, pero mejor tarde que nunca. Y nunca sería la realidad si hubiera dependido de la voluntad de las autoridades políticas españolas.

El posible establecimiento del coeficiente de reserva bancaria del 100% (en Suiza) y la puesta en marcha del Mecanismo Único de Resolución Bancaria (en la eurozona) son dos señales positivas que conviven, en este inicio de año, en medio de un océano de turbulencias financieras. Nada podemos hacer contra la burbuja que parece haber estallado en China. Nada podemos hacer si la Reserva Federal de EEUU decide subir o disminuir los tipos de interés. Nada podemos hacer contra los conflictos políticos y militares que estallan en otros continentes. Podemos contribuir a construir, eso sí, con gravosas restricciones y múltiples amenazas de todo tipo, una UE menos decadente (ya no digo más próspera), más eficiente económicamente y cohesionada socialmente.

Anuncis
  1. Encara no hi ha cap comentari.
  1. No trackbacks yet.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

S'està connectant a %s

%d bloggers like this: