Arxius

Archive for Abril de 2016

Alemania y el BCE

Para que una construcción soporte el paso del tiempo necesita unos buenos cimientos. El euro como moneda única ha sido un proyecto político comenzado por el tejado y carente de un soporte sólido desde el inicio. España, gracias a la privatización de empresas públicas en tiempos de Aznar, formó parte del euro desde el primer momento. Lo que se vendió como un gran éxito en 2002, sin embargo, se convirtió en la raíz de una grave crisis financiera. El tipo de interés fijado por el BCE, artificialmente bajo, y muy por debajo de los estándares del Banco de España, originó una burbuja financiera e inmobiliaria. De hipotecas restringidas y a un tipo de interés muy alto, con la peseta, se pasó a la concesión indiscriminada de préstamos hipotecarios a interés muy bajo, con la nueva moneda. Las facilidades crediticias, con el descontrol de las hipotecas, y los incentivos del gobierno, vía desgravación del pago de intereses, fomentaron el endeudamiento generalizado y la masiva inversión inmobiliaria. Cuando finalmente la burbuja de la vivienda pinchó en 2008, una nueva y temible burbuja tomó el relevo: la de la deuda pública.

Pasados cinco años de descontrol fiscal y habiendo alimentado un poco más la nueva burbuja, la crisis de la deuda soberana en el verano de 2012 amenazó la unidad del euro. Los países hiperendeudados del sur como Grecia y España amenazaban en quebrar y salir de la moneda común. El descontrol de la prima de riesgo hacía prohibitivo la refinanciación de la deuda pública, hasta que Mario Draghi apareció en escena y calmó los mercados. La gestión de una política monetaria ultraexpansiva ha alejado, hasta ahora, la ruptura del euro y los países del sur se han podido financiar ilimitadamente a coste cero, sin necesidad de reformas estructurales. Pero los recientes tipos de interés negativos y los descontroles monetarios del BCE están encendiendo todas las alarmas en Alemania. El país germano, y de rebote Europa entera, sufrió una hiperinflación de terribles consecuencias en la República de Weimar. Alemania siempre ha sido partidaria de la disciplina monetaria y los recelos en relación a la política del banco emisor se están volviendo ahora en críticas directas. El ministro de Finanzas Schäuble ha sugerido que las medidas de Mario Draghi explican, en parte, el ascenso del partido ultraderechista Alternativa por Alemania, abiertamente xenófobo y euroescéptico.

Intereses cero benefician los gobiernos malversadores del sur, que se endeudan sin costes, pero perjudican a los frugales alemanes, que ahorran el 24% de su renta e invierten en el exterior una tercera parte del total (superávit por cuenta corriente del 8% del PIB). Es normal que observen con preocupación cómo los rendimientos de sus ahorros son nulos, mientras que algunos gobiernos corruptos son incapaces de hacer los deberes e introducir las necesarias reformas estructurales. Así la situación, el proyecto del euro está en peligro y puede acabar fracasando con facilidad. Un tipo de interés normal perjudica a los países del sur y es incompatible con el endeudamiento público descontrolado, pero un interés cero perjudica a los países del norte, que se quedan sin recompensa por el esfuerzo ahorrador. A pesar de que el proyecto del euro tiene fallos de origen, la ruptura de la moneda europea tendría consecuencias muy negativas y la vuelta a las antiguas divisas nacionales no se haría sin costes muy elevados.

Ante esta disyuntiva, y antes de que el conflicto entre el gobierno alemán y el BCE acabe con la separación de Alemania y la ruptura de Europa en varios bloques (el norte, el sur y en medio un Frente Nacional francés igualmente deseoso de romper con el euro y levantar barreras), se debería intentar dar la presidencia del BCE a Alemania e introducir un poco de rigor en la política monetaria. En ningún caso nos iría peor que ahora.

Anuncis

Alemanya i el BCE

Per tal que una construcció aguanti el pas del temps necessita uns bons fonaments. L’euro com a moneda única ha estat un projecte polític començat per la teulada i mancat d’un suport sòlid des de l’inici. Espanya, gràcies a la privatització d’empreses públiques en temps d’Aznar, en va formar part des del primer moment. El que es va vendre com un gran èxit el 2002, però, va esdevenir l’arrel d’una greu crisi financera. El tipus d’interès fixat pel BCE, artificialment baix, i molt per sota dels estàndards del Banc d’Espanya, va originar una bombolla financera i immobiliària. D’hipoteques restringides i a un tipus d’interès molt alt, amb la pesseta, es va passar a la concessió indiscriminada de préstecs hipotecaris a interés molt baix, amb la nova moneda. Les facilitats creditícies, amb el descontrol de les hipoteques, i els incentius del govern, via desgravació del pagament d’interessos, fomentaren l’endeutament generalitzat i la massiva inversió immobiliària. Quan finalment la bombolla de la vivenda punxà el 2008, una nova i temible bombolla prengué el relleu: la del deute públic.

Passats cinc anys d’endeutament descontrolat, la crisi del deute sobirà l’estiu del 2012 va amenaçar l’euro seriosament. Els països hiperendeutats del sud com Grècia i Espanya amenaçaven en fer fallida i sortir de l’euro. El descontrol de la prima de risc feia prohibitiu el refinançament del deute públic, fins que Mario Draghi aparegué en escena i calmà els mercats. La gestió d’una política monetària ultraexpansiva ha allunyat, fins ara, el trencament de l’euro i els països del sud s’han pogut finançar il·limitadament a cost zero, sense necessitat de reformes estructurals. Però els recents tipus d’interès negatius i els descontrols monetaris del BCE estan encenent totes les alarmes a Alemanya. El país germànic, i de retruc Europa sencera, va patir una hiperinflació de terribles conseqüències a la República de Weimar. Alemanya sempre ha estat partidària de la disciplina monetària i els recels en relació a la política del banc emissor s’estan tornant en crítiques directes. El ministre de Finances Schäuble ha suggerit que les mesures de Mario Draghi expliquen, en part, l’ascens del partit ultradretà Alternativa per Alemanya, obertament xenòfob i euroescèptic.

Interessos zero beneficien els governs malversadors del sud, que s’endeuten sense costos, però perjudiquen els frugals alemanys, que estalvien el 24% de la seva renda i inverteixen a l’exterior una tercera part del total (superàvit per compte corrent del 8% del PIB). És normal que observin amb preocupació com els rendiments dels seus estalvis són nuls, mentre que alguns governs corruptes són incapaços de fer els deures i introduir les necessàries reformes estructurals. Així la situació, el projecte de l’euro està en perill i pot acabar fracassant amb facilitat. Un tipus d’interès normal perjudica els països del sud i és incompatible amb l’endeutament públic descontrolat, però un interès zero perjudica els països del nord, que es queden sense recompensa per l’esforç estalviador. Malgrat que el projecte de l’euro té fallades d’origen, la ruptura de la moneda europea tindria conseqüències molt negatives i la tornada a les antigues divises nacionals no es faria sense costos molt elevats.

En aquesta disjuntiva, i abans que el conflicte entre el govern alemany i el BCE acabi amb la separació d’Alemanya i la ruptura d’Europa en diversos blocs (el nord, el sud i entremig un Front Nacional francès igualment delerós de trencar amb l’euro i aixecar barreres), s’hauria d’intentar donar la presidència del BCE a Alemanya i introduir una mica de rigor en la política monetària. En cap cas aniria pitjor que ara.

¿Qué Europa queremos?

La reconstrucción de Europa, devastada por dos guerras mundiales en el paroxismo estatista del siglo XX, ya se preveía difícil. En palabras de Jean Monnet, “Europa se hará a golpe de crisis”. Y ciertamente que las crisis, grabadas en el código genético europeo, no escasean. Ahora, sin embargo, tenemos una crisis poliédrica con múltiples caras (económica, social, moral …) que se retroalimentan en un entorno de depresión y que puede acabar con el hundimiento y el fracaso del proyecto europeo: las dudas sobre el euro, la llegada masiva de refugiados, el estancamiento económico, la no representatividad de las instituciones, la desafección ciudadana, el Grexit, el Brexit, el déficit democrático, el crecimiento de los partidos populistas radicales, las amenazas geopolíticas exteriores …

Un abismo separa los ciudadanos y el tejido empresarial de las instituciones políticas comunitarias y los acuerdos de las élites gubernamentales. Pensemos, por ejemplo, en la reciente visita de Barack Obama, que se ha encontrado en Hannover con Angela Merkel, David Cameron, François Hollande y Matteo Renzi. El objetivo del presidente norteamericano en su última visita a Europa era impulsar el acuerdo final del TTIP, un oscuro tratado comercial entre EEUU y la UE que, detrás de la noble fachada del libre comercio, esconde los intereses sórdidos de los gobiernos y de grandes multinacionales. Bajo el paraguas protector del comercio, los intereses inconfesables de los lobbies que parasitan el Estado no dudarán en rebajar los estándares sociales y medioambientales de la UE. El TTIP, si no se evita, significará la entrada en Europa de alimentos contaminados por transgénicos, el uso de pesticidas y aditivos no autorizados y considerados ilegales actualmente, la extensión del lavado de los pollos con cloro o la comercialización de la carne hormonada.

En cambio, otro ejemplo completamente diferente lo tenemos en Alimentaria 2016, la feria agroalimentaria que se ha celebrado en Barcelona esta semana y que es uno de los certámenes alimentarios más importantes de Europa. Cataluña ha alcanzado, no sin esfuerzo, una ventaja competitiva en la producción de alimentos al incorporar valor añadido en la transformación industrial. En un ejemplo de superación y éxito, en un territorio con extensas zonas áridas, el sector agroalimentario es la primera industria catalana, constituye el segundo clúster en importancia de este sector en Europa, representa el 24% de la industria española y exporta el 25 % de la producción.

Además, es un sector innovador que incorpora las tecnologías más modernas como la biotecnología o la robótica. Mientras que la simple variación de productos está condenada al fracaso (sólo 2 de cada 10 alimentos perduran), los nuevos productos triunfan (ratio de supervivencia del 73%). Al no haber crecimiento demográfico y, por tanto, de bocas para alimentar, las empresas han prosperado en base a las ventas al exterior y la innovación. Las innovaciones permiten mejorar la calidad y cubrir nuevos segmentos de la demanda, en un mercado donde la agricultura es el origen y la base de toda la creación de valor. El sector agroalimentario produce de manera más eficiente, sostenible y ecológica, satisfaciendo demandas cada vez más diversificadas. Cuando los consumidores demandan productos más sanos y libres de tóxicos, el libre mercado responde suministrando productos como vermut ecológico natural, snack verde a base de guisantes al horno, batido de chocolate con un toque de café, frankfurts sin un ápice de carne, bollería a base de algas, galletas orgánicas sin aditivos artificiales, chicles energéticos con cafeína, embutidos sin carne elaborados con clara de huevo como base de proteína o un tomate nacido del cruce de dos variedades ya existentes.

Nos toca decidir qué Europa queremos, si la Europa de las imposiciones coactivas o la Europa del intercambio libre y voluntario, si la Europa de los políticos o la Europa de los mercaderes y la ciudadanía, si la Europa de los privilegios o la Europa de la libre competencia, si la Europa del TTIP o la Europa de la feria Alimentaria, si la Europa de los transgénicos o la Europa de los alimentos ecológicos, si la Europa de lo rancio o la Europa de la innovación.

Quina Europa volem?

La reconstrucció d’Europa, devastada per dues guerres mundials en el paroxisme estatista del segle XX, ja es preveia difícil. En paraules de Jean Monnet, “Europa es farà a cop de crisis”. I certament que de crisis, gravades en el codi genètic europeu, no en falten. Ara, però, tenim una crisi polièdrica amb múltiples cares (econòmica, social, política, moral…) que es retroalimenten en un entorn de depressió i que pot acabar amb l’esfondrament i el fracàs del projecte europeu: els dubtes sobre l’euro, l’arribada massiva de refugiats, l’estancament econòmic, la no representativitat de les institucions, la desafecció ciutadana, el Grexit, el Brexit, el dèficit democràtic, el creixement dels partits populistes radicals, les amenaces geopolítiques exteriors…

Un abisme separa els ciutadans i el teixit empresarial de les institucions polítiques comunitàries i els acords de les elits governamentals. Pensem, per exemple, en la recent visita de Barack Obama, que s’ha trobat a Hannover amb Angela Merkel, David Cameron, François Hollande i Matteo Renzi. L’objectiu de la seva darrera visita a Europa era impulsar l’acord final del TTIP, un obscur tractat comercial entre els EUA i la UE que, darrera la noble façana del lliure comerç, amaga els interessos sòrdids dels governs i de grans multinacionals. Sota el paraigües protector del comerç, els interessos inconfessables dels lobbies que parasiten l’Estat no dubtaran a rebaixar els estàndards socials i mediambientals. El TTIP, si no s’evita, significarà l’entrada a Europa d’aliments contaminats per transgènics, l’ús de pesticides i additius no autoritzats i considerats il·legals actualment, l’extensió del rentat dels pollastres amb clor o la comercialització de la carn hormonada.

En canvi, un altre exemple completament diferent el tenim a Alimentaria 2016, la fira agroalimentària que s’ha celebrat a Barcelona aquesta setmana i que és un dels certàmens alimentaris més importants d’Europa. Catalunya ha assolit, no sense esforç, un avantatge competitiu en la producció d’aliments a l’incorporar valor afegit en la transformació industrial. En un exemple de superació i èxit, en un territori amb extenses zones àrides, el sector agroalimentari és la primera indústria catalana, constitueix el segon clúster en importància d’aquest sector a Europa, representa el 24% de la indústria espanyola i exporta el 25% de la producció.

A més, és un sector innovador que incorpora les tecnologies més modernes com la biotecnologia o la robòtica. Mentre que la simple variació de productes està condemnada al fracàs (només 2 de cada 10 productes perduren), els nous productes triomfen (ràtio de supervivència del 73%). Al no haver-hi creixement demogràfic i, per tant, de boques per alimentar, les empreses han prosperat en base a les vendes a l’exterior i la innovació. Les innovacions permeten millorar la qualitat i cobrir nous segments de la demanda, en un mercat on l’agricultura és l’origen i la base de tota la creació de valor. El sector agroalimentari produeix de manera més eficient, sostenible i ecològica, satisfent demandes cada vegada més diversificades. Quan els consumidors demanen productes més sans i lliures de tòxics, el lliure mercat respon subministrant productes com vermut ecològic natural, snack verd a base de pèsols al forn, batut de xocolata amb un toc de cafè, frankfurts sense una engruna de carn, brioxeria a base d’algues, galetes orgàniques sense additius artificials, xiclets energètics amb cafeïna, embotits sense carn elaborats amb clara d’ou com a base de proteïna o un tomàquet nascut de l’encreuament de dues varietats ja existents.

Ens toca decidir quina Europa volem, si l’Europa de les imposicions coactives o l’Europa de l’intercanvi lliure i voluntari, si l’Europa dels polítics o l’Europa dels mercaders i la ciutadania, si l’Europa dels privilegis o l’Europa de la lliure competència, si l’Europa del TTIP o l’Europa de la fira Alimentaria, si l’Europa dels transgènics o l’Europa dels aliments ecològics, si l’Europa dels aliments contaminats o l’Europa de la innovació alimentària, si l’Europa envellida i permanentment en crisi o l’Europa pròspera que reneix de les seves cendres i es reinventa a si mateixa.

El govern central gasta un 4% més i les CCAA un 13% menys

Variacio-despesa-publica_1562853876_28566254_987x555

Intereses negativos

El escritor francés André Gide se preguntaba, en relación a algunos libros, que quién los leería. Y también, en relación a algunas personas, qué libros podían leer. Al final, como el Día de Sant Jordi nos demuestra, libros y personas se acaban encontrando. El mercado es el mecanismo de intercambio y el lugar donde se encuentran el comprador y el vendedor. Hoy, como cada 23 de abril, dominan en Cataluña los mercados del libro y la rosa, símbolos de la cultura y el amor, en una jornada cívica, patriótica y cultural. De mercados, sin embargo, hay de muchos tipos: bienes y servicios, trabajo, capital… Algunos son más o menos libres y permiten el acuerdo entre la oferta y la demanda, siempre con sujeción a las leyes o reglamentos vigentes y al pago de impuestos como el IVA. Otros mercados pueden estar directamente prohibidos por el Estado (drogas, prostitución …) y, finalmente, algunos mercados están fuertemente intervenidos por el poder político.

Uno muy destacable e importante, que cae en esta tercera categoría, es el mercado financiero. De hecho, el grado de intervención es tan elevado que dispone de unas instituciones de planificación centralizada, los bancos centrales, que tienen el monopolio de la emisión de la moneda. La utilización de la política monetaria (y fiscal) para estabilizar la economía está asociada a importantes efectos contraproducentes y dificultades insalvables. De entrada, el banco central puede fijarse un objetivo de crecimiento de la cantidad de dinero. En la práctica, sin embargo, esto fracasa cuando la demanda de dinero es inestable, porque desestabiliza el comportamiento de la producción y el empleo. Tampoco está claro qué agregado monetario debe ser monitorizado y controlado por el banco emisor. ¿Deben ser las monedas y billetes (M0)? ¿O quizás también las cuentas corrientes (M1)? ¿Por qué no incluir los depósitos con vencimiento inferior a 2 años (M2)? Alemania, con el marco, tuvo que cambiar el objetivo de agregado monetario a M3 (que incluye todos los anteriores más los fondos del mercado monetario y la deuda pública a corto plazo), ya que la relación entre el agregado monetario y la actividad económica se había roto.

Abandonado el objetivo de crecimiento de la oferta monetaria, otros países, como Suecia y Canadá, o áreas monetarias como la del euro persiguen un objetivo de inflación determinado. Una ventaja es su fácil comprensión por parte del gran público, pero una importante desventaja es que la inflación tarda mucho tiempo en responder a las políticas del banco central. Esto puede hacer que los altos funcionarios del banco emisor no sepan qué medidas adoptar y que el público sepa menos aún si se están cumpliendo o no las promesas.

Lo que sí hacen los bancos centrales es fijar manu militari el tipo de interés. Y no deja de ser una profunda hipocresía que se hable de libre mercado cuando el precio más importante del mercado, el tipo de interés, se determina coactivamente al margen de la libre oferta y demanda. También es muy destacable el abaratamiento generalizado de todos los tipos de interés fijados por los principales bancos centrales del mundo. El caso de Japón es paradigmático. Después de entrar en crisis a principios del 1990, el Banco de Japón rebajó rápidamente el tipo de interés desde niveles del 5,25% en 1990 al 0%, donde sigue ahora. En cuanto a la eurozona, el abaratamiento del tipo de interés ha sido más lento y suave, pasando del 4,25% (enero de 2008), al 2% (enero de 2009), continuando el descenso al 1% (diciembre de 2011), de ahí progresivamente al 0,15% (junio de 2014), y finalmente al 0% (marzo de 2016). Por supuesto, la FED estadounidense se ha caracterizado por practicar también una agresiva política monetaria expansiva, con intereses cero y múltiples rondas de quantitative easing, o compra directa de deuda pública por parte de la Reserva Federal. El interés de los EEUU era del 4,25% a principios de 2008, y el 16 de diciembre del mismo año, el gobernador de la FED, Ben Bernanke, ya lo había reducido al 0%, donde continúa ahora.

Y de intereses cero hemos pasado a intereses negativos, medida que tendrá importantes efectos contraproducentes. Supone la estocada definitiva del ahorrador, que ve penalizado el esfuerzo de ahorrar, y el indulto del deudor, que podrá endeudarse sin costes financieros. La deuda pública seguirá creciendo ad infinitum (¿por qué reducirla si los costes de financiación son nulos?) Y los bancos incrementarán las comisiones para compensar el deterioro de su margen de intermediación. Concretamente, la banca española ganó el año pasado 10.400 millones de euros, pero no le basta. Los bancos españoles tienen actualmente un beneficio sobre los activos del 5,5%, pero no tienen suficiente. Quieren una rentabilidad del 10%, por lo que prevén incrementar las comisiones por sacar efectivo en los cajeros, por mantenimiento de las cuentas, por tarjetas de crédito o de débito, por transferencia a otras cuentas o por ingreso de cheques y uso de servicios. El anuncio de subida de comisiones bancarias se produce el mismo día en que el Supremo ordena el pago de 1,2 millones de euros a Adolf Tudó y Jaume Masana por la quebrada Catalunya Caixa (rescatada con 12.345 millones de euros de dinero público). Tipos de interés negativos tampoco reactivarán el crecimiento, ni el empleo o la inversión empresarial. Según la OCDE, el porcentaje de PIB invertido en planta y equipo empresarial se ha reducido en los últimos años, tanto en Europa como en EEUU. Concretamente, del 2000 al 2014, ha pasado del 8,4% al 6,8% en los EEUU, y del 7,5% al 5,7% en la UE. Finalmente, los tipos de interés negativos contribuirán también al empeoramiento de las grandes diferencias sociales y económicas entre una minoría de la población ultraenriquida y la gran mayoría depauperada.

Interessos negatius

L’escriptor francès André Gide es preguntava, en relació a alguns llibres, que qui els llegiria. I també, en relació a algunes persones, que quins llibres podien llegir. Al final, com la Diada de Sant Jordi ens demostra, llibres i persones s’acaben trobant. El mercat és el mecanisme d’intercanvi i el lloc on es troben el comprador i el venedor. Avui, com cada 23 d’abril, dominen a Catalunya els mercats del llibre i la rosa, símbols de la cultura i l’amor, en una diada cívica, patriòtica i cultural. De mercats, però, n’hi ha de molts tipus: de béns i serveis, treball, capital… Alguns són més o menys lliures i permeten l’acord entre l’oferta i la demanda, sempre amb subjecció a les lleis o reglaments vigents i al pagament d’impostos com l’IVA. Altres mercats poden estar directament prohibits per l’Estat (drogues, prostitució…) i, finalment, alguns mercats estan fortament intervinguts pel poder polític.

Un de molt destacable i important, en aquesta tercera categoria, és el mercat financer. De fet, el grau d’intervenció és tan elevat que disposen d’unes institucions de planificació centralitzada, els bancs centrals, que tenen el monopoli de l’emissió de la moneda. La utilització de la política monetària (i fiscal) per estabilitzar l’economia està associada a importants efectes contraproduents i dificultats insalvables. D’entrada, el banc central pot fixar-se un objectiu de creixement de la quantitat de diner. A la pràctica, però, això fracassa quan la demanda de diner és inestable, perquè desestabilitza el comportament de la producció i l’ocupació. Tampoc està clar quin agregat monetari ha de ser monitoritzat i controlat pel banc emissor. Han de ser les monedes i bitllets (M0)? O potser també els comptes corrents (M1)? Per què no incloure els dipòsits amb venciment inferior a 2 anys (M2)? Alemanya, amb el marc, va haver de canviar l’objectiu d’agregat monetari a M3 (que inclou tots els anteriors més els fons del mercat monetari i el deute públic a curt termini), ja que la relació entre l’agregat monetari i l’activitat econòmica s’havia trencat.

Abandonat l’objectiu de creixement de l’oferta monetària, altres països, com Suècia i el Canadà, o àrees monetàries com la de l’euro persegueixen un objectiu d’inflació determinat. Un avantatge és la seva fàcil comprensió per part del gran públic, però un important desavantatge és que la inflació tarda molt de temps a respondre a les polítiques del banc central. Això pot fer que els alts funcionaris del banc emissor no sàpiguen quines mesures adoptar i que el públic sàpiga menys encara si s’estan complint o no les promeses.

El que sí fan els bancs centrals és fixar manu militari el tipus d’interès. I no deixa de ser una profunda hipocresia que es parli de lliure mercat quan el preu més important del mercat, el tipus d’interès, es determina coactivament al marge de la lliure oferta i demanda. També és molt destacable l’abaratiment generalitzat de tots els tipus d’interès fixats pels principals bancs centrals del món. El cas del Japó és paradigmàtic. Després d’entrar en crisi a principis del 1990, el Banc del Japó va rebaixar ràpidament el tipus d’interès des de nivells del 5,25% el 1990 al 0%, on segueix ara. Pel que fa a l’eurozona, l’abaratiment del tipus d’interès ha estat més lent i suau, passant del 4,25% (gener de 2008), al 2% (gener de 2009), continuant el descens a l’1% (desembre de 2011), d’aquí progressivament al 0,15% (juny de 2014), i finalment al 0% (març de 2016). Per suposat, la FED nord-americana s’ha caracteritzat per practicar també una agressiva política monetària expansiva, amb interessos zero i múltiples rondes de quantitative easing, o compra directa de deute públic per part de la Reserva Federal. L’interès dels EUA era del 4,25% a principis del 2008, i el 16 de desembre del mateix any, el governador de la FED, Ben Bernanke, ja l’havia reduït al 0%, on continua ara.

I d’interessos zero hem passat a interessos negatius, mesura que tindrà importants efectes contraproduents. Suposa l’estocada definitiva de l’estalviador, que veu penalitzat l’esforç d’estalviar, i l’indult del deutor, que podrà endeutar-se sense costos financers. El deute públic continuarà creixent ad infinitum (per què reduir-lo si els costos del finançament són nuls?) i els bancs incrementaran les comissions per compensar el deteriorament del seu marge d’intermediació. Concretament, la banca espanyola va guanyar l’any passat 10.400 milions d’euros, però no en té prou. Els bancs espanyols tenen actualment un benefici sobre els actius del 5,5%, però no en tenen suficient. Volen una rendibilitat del 10%, i per això preveuen incrementar les comissions per treure efectiu als caixers, per manteniment dels comptes, per targetes de crèdit o de dèbit, per transferència a altres comptes o per ingrés de xecs i ús de serveis. L’anunci de pujada de comissions bancàries es produeix el mateix dia en què el Suprem ordena el pagament d’1,2 milions a Adolf Tudó i Jaume Masana per la fallida Catalunya Caixa (rescatada amb 12.345 milions d’euros de diner públic). Tipus d’interès negatius tampoc reactivaran el creixement, ni l’ocupació o la inversió empresarial. Segons l’OCDE, el percentatge de PIB invertit en planta i equipament empresarial s’ha reduït els darrers anys, tant a Europa com als EUA. Concretament, del 2000 al 2014, ha passat del 8,4% al 6,8% en els EUA, i del 7,5% al 5,7% a la UE. Finalment, els tipus d’interès negatius contribuiran també a l’empitjorament de les grans diferències socials i econòmiques entre una minoria de la població ultraenriquida i la gran majoria depauperada.