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Archive for Mai de 2016

Ranking de Competitividad Internacional

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Esta semana se ha hecho público el ranking de competitividad internacional que elabora la prestigiosa escuela de negocios IMD con sede en Lausana. La competitividad es un proceso de creación de valor a largo plazo, relacionado positivamente con una participación social inclusiva y no excluyente, que permite a las empresas garantizar la inversión y el crecimiento de las ventas. Y la inversión realizada con criterios empresariales, financiada con ahorro voluntario, es la base del empleo, la productividad y el crecimiento. Y este crecimiento sano y sostenible genera nueva inversión, en un círculo virtuoso que debería permitir un futuro más próspero y más acomodado. Este ranking de competitividad se elabora en base a 340 criterios englobados en 4 grandes áreas: el crecimiento económico, la eficiencia gubernamental, la calidad empresarial y el capital físico y humano (educación y sanidad). Los resultados son que EEUU pierde la condición de país más competitivo del mundo, que ocupa ahora Hong Kong seguido de Suiza. EEUU cae a la tercera posición mundial y acusa una pérdida de calidad de las instituciones gubernamentales y de la cohesión social. Los otros países del top 10 mundial, por este orden, son Singapur, Suecia, Dinamarca, Irlanda, Holanda, Noruega y Canadá.

A pesar de los graves problemas del viejo continente europeo, cabe destacar, en primer lugar, que 6 de los 10 países más competitivos del mundo pertenecen al norte de Europa. Y en el top 20 encontramos también Luxemburgo (11º), Alemania (12º), Gran Bretaña (18º) y Finlandia (20). Por lo tanto, 10 países europeos entre los 20 primeros. Un registro más que destacable. Excelente comportamiento de la latitud nórdica de Europa, pero también de los países del este, donde destacan los pequeños países bálticos, Chequia (27º) y Polonia (33º). Muy destacado es el comportamiento de Irlanda, el tigre celta que vuelve a rugir tras el rescate bancario, creciendo un impresionante 13% en sólo dos años (5,2% en 2014 y 7,8% en 2015), gracias a la libertad económica, los impuestos reducidos y la contención del gasto público. Pobres resultados en las latitudes meridionales, con España (34º), Italia (35º), Portugal (39º) y Grecia (56º).

Un segundo aspecto a destacar es el reducido tamaño de los Estados más competitivos. 12 países de los 20 primeros del ranking tienen poblaciones inferiores a los 10 millones de habitantes. Y de los 10 países europeos que integran el top 20, un total de 8 son pequeños. Sólo Alemania y Gran Bretaña escapan a la condición de países liliputenses. Definitivamente, en un mundo globalizado y económicamente integrado, small is beautiful. Hong Kong, el líder mundial en competitividad, destaca por ser un emporio del libre mercado, con impuestos bajos y sencillos, gobierno limitado y libre circulación de capitales, siendo la puerta de entrada de las inversiones internacionales a la China continental.

En negativo, la posición de España (37º) es miserable, impropia de unos gobernantes que se autoproclaman como la octava o novena economía mundial. La producción total de España, desde el inicio de la crisis en 2008, no ha remontado, sino que ha disminuido el 3,13%. La cohesión social ha empeorado notablemente. Mientras que el acceso privilegiado al poder de la minoría dominante les permite acumular más y más riqueza, el conjunto de la población empeora el nivel de vida y se hipoteca el futuro de los más jóvenes. La tasa de riesgo de pobreza y exclusión social amenaza el 29% de la población. El 22,1% de los españoles percibe rentas por debajo del umbral de pobreza (8.000 euros anuales en los hogares unipersonales y 16.800 euros en los hogares con dos adultos y dos niños); el 12,8% experimenta situaciones severas de desempleo (trabaja menos del 20% de las horas que quisiera trabajar) y el 6,7% sufre de privaciones materiales graves (falta de bienes esenciales para mantener una vida digna). Esta situación de caos trasciende al exterior y contribuye a la mala imagen de la marca España. Sólo uno de los indicadores analizados, el referente a los servicios de salud, mejora ligeramente desde 2008.

Rànquing de Competitivitat Internacional

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Aquesta setmana s’ha fet públic el rànquing de competitivitat internacional que elabora la prestigiosa escola de negocis IMD amb seu a Lausana. La competitivitat és un procés de creació de valor a llarg termini, relacionat positivament amb una participació social inclusiva i no excloent, que permet a les empreses garantir la inversió i el creixement de les vendes. I la inversió realitzada amb criteris empresarials, finançada amb estalvi voluntari, és la base de l’ocupació, la productivitat i el creixement. I aquest creixement sa i sostenible genera nova inversió, en un cercle virtuós que hauria de permetre un futur més pròsper i més benestant. Aquest rànquing de competitivitat s’elabora en base a 340 criteris englobats en 4 grans àrees: el creixement econòmic, l’eficiència governamental, la qualitat empresarial i el capital físic i humà (educació i sanitat). Els resultats són que els EUA perden la condició de país més competitiu del món, que ocupa ara Hong Kong seguit de Suïssa. Els EUA cauen a la tercera posició mundial i acusen una pèrdua de qualitat de les institucions governamentals i de la cohesió social. Els altres països del top 10 mundial, per aquest ordre, són Singapur, Suècia, Dinamarca, Irlanda, Holanda, Noruega i Canadà.

Malgrat els greus problemes del vell continent europeu, cal destacar, en primer lloc, que 6 dels 10 països més competitius del món pertanyen al nord d’Europa. I en el top 20 hi trobem també Luxemburg (11è), Alemanya (12è), Gran Bretanya (18è) i Finlàndia (20è). Per tant, 10 països europeus entre els 20 primers. Excel·lent comportament de la latitud nòrdica d’Europa, però també dels països de l’est, on destaquen els petits països bàltics, Txèquia (27è) i Polònia (33è). Molt destacat és el comportament d’Irlanda, el tigre celta que torna a rugir després del rescat bancari, creixent un impressionant 13% en només dos anys (5,2% el 2014 i 7,8% el 2015), gràcies a la llibertat econòmica, els impostos reduïts i la contenció de la despesa pública. Pobres resultats a les latituds meridionals, amb Espanya (34è), Itàlia (35è), Portugal (39è) i Grècia (56è).

Un segon aspecte a destacar és el reduït tamany dels Estats més competitius. 12 països dels 20 primers del rànquing tenen poblacions inferiors als 10 milions d’habitants. I dels 10 països europeus que integren el top 20, un total de 8 són petits. Només Alemanya i Gran Bretanya escapen a la condició de països liliputencs. Definitivament, en un món globalitzat i econòmicament integrat, small is beautiful. Hong Kong, el líder mundial en competitivitat, destaca per ser un empori del lliure mercat, amb impostos baixos i senzills, govern limitat i lliure circulació de capitals, sent la porta d’entrada de les inversions internacionals a la Xina continental.

En negatiu, la posició d’Espanya (37è) és miserable, impròpia d’uns governants que s’autoposicionen com la vuitena o novena economia mundial. La producció total, des de l’inici de la crisi el 2008, no ha remuntat, sinó que ha disminuït el 3,13%. La cohesió social ha empitjorat notablement. Mentre que l’accés privilegiat al poder de la minoria dominant els permet acumular més i més riquesa, el conjunt de la població empitjora el nivell de vida i s’hipoteca el futur dels més joves. La taxa de risc de pobresa i exclusió social amenaça el 29% de la població. El 22,1% dels espanyols percep rendes per sota de l’umbral de pobresa (8.000 euros anuals a les llars unipersonals i 16.800 euros a les llars amb dos adults i dos nens); el 12,8% experimenta situacions severes de desocupació (treballa menys del 20% de les hores que voldria treballar) i el 6,7% pateix de privacions materials greus (manca de béns essencials per mantenir una vida digne). Aquesta situació de caos transcendeix a l’exterior i contribueix a la mala imatge de la marca España. Només un dels indicadors analitzats, el referent als serveis de salut, millora lleugerament des del 2008.

Manresa 2022 y el turismo religioso

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El turismo aporta riqueza a nuestra economía. Sí. ¿Pero cuánta? Depende del tipo de turismo. No es lo mismo un turismo masificado y de bajo poder adquisitivo, que deteriora la convivencia social y daña el entorno, que un turismo cualificado y de alto valor añadido. Cataluña ha pasado de recibir 7 millones de visitantes extranjeros a principios de los noventa a superar los 17 millones actuales. A pesar de este crecimiento exponencial, el gasto medio por turista ha caído por debajo de los 1.000 euros. Buena parte de los visitantes buscan sólo diversión descontrolada y low cost. La aportación del sector turístico al PIB catalán es de 15.000 millones de euros, una cifra respetable, pero muy inferior a los 60.000 millones que generan las exportaciones del sector industrial. Si consideramos las Baleares, por ejemplo, una comunidad especializada en el turismo, constatamos que ha perdido riqueza en términos comparativos. Su PIB per cápita era el 118% del de Aragón en 1992 y ahora sólo es el 95%. Al final, la riqueza la crean los sectores productivos que generan valor añadido y pagan bien su mano de obra, y nuestro turismo no es productivo y suele pagar poco.

Es necesario, por tanto, una reconversión de este motor auxiliar (que no principal) de la economía. Puede servirnos el ejemplo de países que han potenciado un turismo de mucha calidad, como Austria y Suiza, y que pagan muy bien a sus trabajadores. El número de visitantes que acogen no es demasiado elevado, pero el gasto diario del turista cultural que visita los palacios y museos austríacos y escucha las obras de Mozart y Haydn sí lo es. Por lo que hace referencia al mercado doméstico, el Bages (Manresa) aporta el 2% del PIB de Cataluña. Dentro de la actividad productiva, el sector industrial del Bages tiene un peso relativo superior y equivale al 3% del total catalán, mientras que el turismo sólo representa el 1,3%. Hay margen, por tanto, de crecimiento.

El hito de 2022, donde los manresanos rememoramos el quinto centenario de la estancia de Ignacio de Loyola en nuestra ciudad, debe servir para potenciar un turismo de calidad. Un turismo cultural y religioso, de matriz jesuítica, que espoleado por monumentos tan emblemáticos como la Cova y la Seu, encuentre en Manresa la acogida que permitió al santo penitente una transformación tan trascendental. La historia de Ignacio en Manresa es una historia de acogida, de hospitalidad y confraternidad. El cuenco de la sopa conservado en el museo de la Cova es el símbolo de esta acogida. Este turismo espiritual debería basarse más en la calidad que en la cantidad, más en el margen de beneficios que en la rotación de los activos y la expansión de las ventas a precios reducidos, más en la diferenciación del producto y el enfoque en un segmento de mercado que en el liderazgo en costes bajos. Naturalmente, se debería también crear vínculos sinérgicos con Montserrat o Sant Benet. Manresa, que en el marco de la crisis actual acusa un largo declive, debe aprovechar el hito de 2022 para reactivar su posición económica, social y cultural. Y recuperar aquella luz que tuvo en un lejano y esplendoroso siglo XIV, que es en sí misma un símbolo de identidad de la ciudad. La luz que nos remite a la espiritualidad y que ilustró a Ignacio junto al río Cardener. La luz de la Sèquia y de la Virgen del Alba.

La ciudad debe prepararse para recibir visitantes, ofreciéndoles la visita y descubrimiento de Manresa. Empezando por la Cueva, implicaría al menos tres puntos más: la Basílica de la Seu y la calle medieval del Balç, el Museo Comarcal (antiguo Colegio de San Ignacio) y Santo Domingo (antiguo convento de los Predicadores). Naturalmente, el turismo espiritual debería complementarse con una oferta cultural (promoción de conciertos, mejora del órgano de la Seu y construcción de un órgano con tubos para la Cueva), oferta enogastronómica variada y alojamiento. Ignacio de Loyola es el principal referente de proyección internacional de la ciudad, y debe formar parte de la identidad manresana, como mito que es de su historia. La conmemoración del 500 aniversario de su estancia en Manresa es una oportunidad que no se puede desaprovechar para el desarrollo integral de la ciudad y su posicionamiento estratégico en un mundo globalizado.

Manresa 2022 i el turisme espiritual

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El turisme aporta riquesa a la nostra economia. Sí. Però quanta? Depèn del tipus de turisme. No és el mateix un turisme massificat i de baix poder adquisitiu, que deteriora la convivència social i malmet l’entorn, que un turisme qualificat i d’alt valor afegit. Catalunya ha passat de rebre 7 milions de visitants estrangers a principis dels noranta a superar els 17 milions actuals. Malgrat aquest creixement exponencial, la despesa mitjana per turista ha caigut per sota dels 1.000 euros. Bona part dels visitants cerquen a casa nostra només diversió descontrolada i low cost. L’aportació del sector turístic al PIB català és de 15.000 milions d’euros, una xifra respectable, però molt inferior als 60.000 milions que generen les exportacions del sector industrial. Si agafem les Balears, una comunitat especialitzada en el turisme, constatem que ha perdut riquesa en termes comparatius. El seu PIB per càpita era el 118% del d’Aragó el 1992 i ara només n’és el 95%. Al final, la riquesa la creen els sectors productius que generen valor afegit i paguen bé la seva mà d’obra, i el nostre turisme no és productiu i acostuma a pagar poc.

Cal, per tant, una reconversió d’aquest motor auxiliar (que no pas principal) de l’economia. Pot servir-nos l’exemple de països que han potenciat un turisme de molta qualitat, com Àustria i Suïssa, i que paguen molt bé als seus treballadors. El nombre de visitants que acullen no és massa elevat, però la despesa diària del turista cultural que visita els palaus i museus austríacs i escolta les obres de Mozart i Haydn sí que ho és. Pel que fa a casa nostra, el Bages aporta el 2% del PIB de Catalunya. Dins de l’activitat productiva, el sector industrial bagenc té un pes relatiu superior i equival al 3% del total català, mentre que el turisme només representa el 1,3%. Hi ha marge, per tant, de creixement.

La fita del 2022, on els manresans rememorem el cinquè centenari de l’estada de sant Ignasi de Loiola a la nostra ciutat, ha de servir per potenciar un turisme de qualitat. Un turisme cultural i religiós, de matriu jesuítica, que esperonat per monuments tan emblemàtics com la Cova i la Seu, trobi a Manresa l’acolliment que va permetre al sant penitent una transformació tan transcendental. La història d’Ignasi a Manresa és una història d’acollida, d’hospitalitat i confraternitat. El bol de l’escudella conservat al museu de la Cova és el símbol d’aquesta acollida. Aquest turisme espiritual s’hauria de basar més en la qualitat que en la quantitat, més en el marge de beneficis que en la rotació dels actius i l’expansió de les vendes a preus reduïts, més en la diferenciació del producte i l’enfocament en un segment de mercat que en el lideratge en costos baixos. Naturalment, s’haurien també de crear vincles sinèrgics amb Montserrat o Sant Benet. Manresa, que en el marc de crisi actual acusa un llarg declivi, ha d’aprofitar la fita del 2022 per reactivar la seva posició econòmica, social i cultural. I recuperar aquella llum que va tenir en un llunyà i esplendorós segle XIV, que és en si mateixa un símbol d’identitat de la ciutat. La llum que ens remet a l’espiritualitat i que va il·lustrar a Ignasi vora del Cardener. La llum de la sèquia i de la marededéu de l’Alba.

La ciutat s’ha de preparar per rebre visitants, oferint-los la visita i descoberta de Manresa. Començant per la Cova, implicaria almenys tres punts més: la Basílica de la Seu i el carrer del Balç, el Museu Comarcal (antic Col·legi de Sant Ignasi) i Sant Domènec (antic convent dels Predicadors). Naturalment, el turisme espiritual s’hauria de complementar amb una oferta cultural (promoció de concerts, millora de l’orgue de la Seu i construcció d’un orgue amb tubs per la Cova), oferta enogastronòmica variada i allotjament. Ignasi de Loiola és el principal referent de projecció internacional de la ciutat, i ha de formar part de la identitat manresana, com a mite que és de la seva història. La commemoració del 500 aniversari de la seva estada a Manresa és una oportunitat que no es pot desaprofitar per al desenvolupament integral de la ciutat i el seu posicionament estratègic en un món globalitzat.

El fariseo, la pecadora (y la importancia del ahorro)

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Concluidas las grandes solemnidades pascuales, y en una escena de gran poder pictórico, Jesús es invitado a comer en casa de un fariseo llamado Simón. Allí llega una prostituta que, compungida por su pecado, llora a los pies de Jesús, se los seca con sus cabellos y se los besa y unge con perfume. Hay que tener presente que los comensales no se sentaban en la mesa en sillas como lo hacemos nosotros, sino que estaban tumbados sobre una pequeña alfombra, apoyados sobre su hombro izquierdo para tomar la comida de la mesa con la mano derecha, por lo que los pies quedaban dirigidos al exterior. Jesús se compadece de la mujer, le perdona sus pecados y la despide en paz. La mujer, que reconoce sus errores morales, al sentirse perdonada por Jesús, responde amando.

Los restantes comensales, sin embargo, reaccionan de manera muy diferente. De entrada, no aprueban la presencia de la mujer pecadora. Conocen su condición y anteponen la propia reputación social a cualquier muestra de compasión y conversión. Peor que eso, el elevado autoconcepto de sí mismos y el engreimiento personal, contrarios a la sencillez y humildad beatíficas, los separan de Jesús. No comprenden que Jesús pueda perdonar los pecados. Es más, los mueve a un profundo escándalo, porque sólo Dios puede perdonar los pecados, y la soberbia les impide reconocer la verdadera naturaleza de Jesús.

Es posible que Simón, el anfitrión, tuviera algunos principios morales básicos y pensara que el mundo se divide entre los buenos y los malos. Los buenos son los que cumplen la ley y los pecadores son los que no la cumplen. Naturalmente, él se considera un fiel observador de la ley mosaica y merecedor, por tanto, del favor de Dios. La mujer, en cambio, no. El fariseo no comprende cómo Jesús no castiga la pecadora y se aparta de ella. Simón está abierto al castigo, pero cerrado a la enmienda y el perdón. Abierto a la observancia formal de la ley, pero cerrado al espíritu de la misma. De hecho, cuando aparece el conflicto con la mujer, Jesús le reprocha al fariseo que no ha cumplido con el contenido de las normas: no le ha proporcionado agua para lavarse los pies, ni un beso de bienvenida, ni aceite perfumado para poner en la frente del invitado. En cambio, la mujer pecadora sí lo ha hecho. Ha creído en Jesús, mostrando dolor por los pecados cometidos, ha recibido su perdón y se ha ido en paz manifestando su amor.

¿Cuántos, como el fariseo Simón, no creen en Jesús, son insensibles a los propios pecados y, en consecuencia, se autoexcluyen de la salvación? ¿Cuántos, como el fariseo Simón, utilizan el pretexto de la ley para autoafirmar el propio ego y condenar a los demás? ¿Cuántos, como el fariseo Simón, insensibles a la misericordia del perdón, no aceptan la existencia de los otros ni se alegran de su presencia?

Para finalizar, Jesús y los doce iban predicando por las villas la buena nueva del Evangelio, acompañados por algunas mujeres notables, como María Magdalena, Juana o Susana, que los ayudaban con sus bienes. La importancia de la función capitalista como suministradora de los bienes necesarios para el día a día no debe ser subvalorada. Su función es muy relevante. Sin un ahorro previo, Jesús y los doce no habrían podido culminar su misión. Deberían haber interrumpido la predicación para procurarse alimentos, ropa y manutención. Es gracias a estas mujeres y a las rentas de su patrimonio, que el mensaje de salvación universal puede darse a conocer por toda la geografía inicial de Judea.

El fariseu, la pecadora (i la importància de l’estalvi)

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Acabades les grans solemnitats pasquals, i en una escena de gran poder pictòric, Jesús és invitat a menjar a casa d’un fariseu anomenat Simó. Allà hi arriba una prostituta que, compungida pel seu pecat, plora als peus de Jesús, els hi eixuga amb els cabells i els hi besa i ungeix amb perfum. Cal tenir present que els comensals no s’assentaven a taula en cadires com ho fem nosaltres, sinó que estaven estirats sobre una petita estora, recolzats en la seva espatlla esquerra per prendre el menjar de la taula amb la mà dreta, de manera que els peus quedaven dirigits a l’exterior. Jesús se’n compadeix, li perdona els seus pecats i l’acomiada en pau. La dona, que reconeix els seus errors morals, al sentir-se perdonada per Jesús, respon estimant.

Els restants comensals, però, reaccionen de manera molt diferent. D’entrada, no aproven la presència de la dona pecadora. Coneixen la seva condició i anteposen la pròpia reputació social a qualsevol mostra de compassió i conversió. Pitjor que això, l’elevat autoconcepte d’ells mateixos i l’envaniment personal, contraris a la senzillesa i humilitat beatífiques, els separen de Jesús. No comprenen que Jesús pugui perdonar els pecats. És més, els mou a un profund escàndol, perquè només Déu pot perdonar els pecats, i la supèrbia els impedeix reconèixer la veritable naturalesa de Jesús.

És possible que Simó, l’amfitrió, tingués alguns principis morals bàsics i pensés que el món es divideix entre els bons i els dolents. Els bons són els que compleixen la Llei i els pecadors són els que no la compleixen. Naturalment, ell es considera un fidel observador de la llei mosaica i mereixedor, per tant, del favor de Déu. La dona, en canvi, no. El fariseu no comprèn com Jesús no castiga la pecadora i s’aparta d’ella. Simó està obert al càstig, però tancat a l’esmena i el perdó. Obert a l’observança formal de la llei, però tancat a l’esperit de la mateixa. De fet, quan apareix el conflicte amb la dona, Jesús li retreu al fariseu que no ha complert amb el contingut de les normes: no li ha proporcionat aigua per rentar-se els peus, ni un bes de benvinguda, ni oli perfumat per posar al cap del convidat. En canvi, la dona pecadora sí que ho ha fet. Ha cregut en Jesús, ha mostrat dolor pels pecats comesos, ha rebut el seu perdó i ha marxat en pau manifestant el seu amor.

Quants, com el fariseu Simó, no creuen en Jesús, són insensibles als propis pecats i, en conseqüència, s’autoexclouen de la Bona Nova? Quants, com el fariseu Simó, utilitzen el pretext de la llei per autoafirmar el propi ego i condemnar els altres? Quants, com el fariseu Simó, insensibles a la misericòrdia del perdó, no accepten l’existència dels altres ni s’alegren de la seva presència?

Per finalitzar, Jesús i els dotze anaven predicant per les viles la bona nova de l’evangeli, acompanyats per algunes dones notables, com Maria Magdalena, Joana o Susanna, que els proveïen amb els seus béns. La importància de la funció capitalista com a subministradora dels béns necessaris pel dia a dia no pot ser menystinguda. La seva funció és molt rellevant. Sense un estalvi previ, Jesús i els dotze no haurien pogut culminar la seva missió. Haurien d’haver interromput la predicació per procurar-se l’assortiment material d’aliments, roba i manutenció. És gràcies a aquestes dones i al seu patrimoni, que el missatge de salvació universal pot escampar-se i donar-se a conèixer per tota la geografia mundial.

El fútbol, opio del pueblo

Esta semana se ha conocido que la deuda pública de España ha superado el 100% del PIB (1,1 billones de euros), el nivel más elevado desde 1909. Alcanzar esta cifra era cuestión de tiempo, ya que, desde el inicio de la crisis en el año 2008, el incremento del endeudamiento público ha sido de 700.000 millones o, lo que es lo mismo, 250 millones diarios. Si cada ciudadano español (incluida la población no activa) cargaba sobre sus espaldas, en 2007, con 8.890 euros, la factura per cápita de la deuda es ahora de 24.000 euros. Y todo indica que seguirá aumentando.

Al mismo tiempo, la formación de esta burbuja tan letal en una coyuntura de crisis multifactorial coincide con una brutal demostración de fuerza del fútbol hispano, que sigue sumando triunfos continentales. Así, el Sevilla conquistó por tercera vez consecutiva la Europa League superando al Liverpool, y uno de los dos equipos de Madrid ganará la Champions el próximo 28 de mayo en el estadio Giuseppe Meazza de Milán, en la repetición de la final de hace dos años. De las últimas 19 finales de la máxima competición continental, 9 han tenido como ganador un equipo español (4 o 5 el Real Madrid, 3 el FC Barcelona y 0 o 1 el Atlético de Madrid). Que dos equipos de la misma ciudad disputen la final de la Champions tampoco tiene precedentes.

La simultaneidad de la profunda crisis social y económica con la eclosión triunfal del deporte rey no es pura coincidencia. El fútbol, como el circo de la antigua Roma, actúa como narcótico social. Va mucho más allá de ser un juego (bastante sucio) o el entretenimiento popular por excelencia. Se ha convertido en el nuevo opio del pueblo. Los escándalos de corrupción política se hacen invisibles cuando millones de telespectadores enloquecen ante las pantallas, abducidos por las habilidades con la pelota de sus ídolos deportivos. Parece mentira, pero dos docenas de jugadores persiguiendo el esférico logran hipnotizar la población en un ejercicio de alienación colectiva.

Y esto sirve al Estado, que no reclama el pago de la deuda millonaria de los clubes de fútbol a la Hacienda Pública y la Seguridad Social. También ayuntamientos y comunidades autónomas subvencionan directamente sus clubes, contribuyendo con ello un poco más al endeudamiento y al desajuste fiscal. Por no entrar en los apoyos a los clubes por parte de las televisiones sufragadas con fondos públicos o en las recalificaciones de los terrenos deportivos que reportan plusvalías millonarias. El fútbol no es únicamente el reflejo del bajo nivel intelectual de un pueblo. El fútbol desvía la atención de las preocupaciones colectivas y sus jugadores, a menudo analfabetos funcionales, acumulan fortunas y se convierten en los ídolos de la juventud. España, una potencia de la deuda, la crisis y el fútbol.